Ganadería lechera peruana refuerza medidas ante llegada de El Niño

Mejora del manejo, eficiencia productiva y genética se perfilan como herramientas para que los productores enfrenten el incremento de temperaturas y posibles alteraciones en el abastecimiento de alimentos y agua.

La ganadería lechera peruana viene poniendo la mirada en el próximo verano ante la posibilidad de que el Fenómeno El Niño genere condiciones climáticas que puedan afectar la producción y elevar los costos de las unidades productivas. Sin embargo, el sector también identifica oportunidades para fortalecer su capacidad de respuesta mediante mejores prácticas de manejo, alimentación y genética.

Javier Valera, directivo de la Asociación Holstein del Perú y presidente del comité organizador de la Feria Nacional de Ganado Lechero, señala que el actual invierno presenta temperaturas superiores a las habituales, una situación que lleva a los productores a prepararse con anticipación para los meses de mayor calor.

Uno de los principales factores de atención será el estrés térmico, que puede reducir el consumo de alimento y afectar la producción de leche. Tradicionalmente, durante el verano la producción puede disminuir entre 10% y 20% por vaca, por lo que un incremento adicional de las temperaturas podría intensificar este impacto.

Ante este escenario, la preparación de los establos resulta fundamental. El acceso permanente a agua de calidad, sistemas de sombra, ventilación y medidas de enfriamiento pueden contribuir a reducir el efecto de las altas temperaturas sobre los animales. Asimismo, una alimentación correctamente balanceada permitirá sostener la condición corporal y el desempeño productivo del hato.

El desafío climático también alcanza a la logística. En algunas zonas del norte, eventuales lluvias intensas podrían afectar las vías de comunicación y dificultar el traslado de alimentos e insumos. En regiones del sur, como Puno, la preocupación está vinculada principalmente con posibles periodos de sequía y una menor disponibilidad de recursos.

Esta situación adquiere especial relevancia considerando que el Perú cuenta con aproximadamente 5,8 millones de cabezas de ganado vacuno, de las cuales alrededor del 73% se concentra en la sierra. Además, cerca del 85% de las unidades agropecuarias dedicadas a la actividad corresponden a pequeños productores con menos de diez cabezas.

En este contexto, la prevención y planificación adquieren un papel estratégico. Anticiparse a las condiciones climáticas permitirá a los productores evaluar sus reservas de alimento, asegurar fuentes de agua, revisar sus sistemas de manejo y reducir posibles impactos sobre la producción.

La genética también forma parte de esta estrategia. Contar con animales más eficientes y productivos puede contribuir a mejorar la rentabilidad y enfrentar escenarios en los que los costos de producción sean mayores.

Más que esperar los efectos del clima, la ganadería lechera tiene la oportunidad de prepararse con anticipación. Fortalecer el manejo, mejorar la eficiencia productiva y apostar por una ganadería tecnificada permitirá al sector enfrentar con mayores herramientas los desafíos del próximo verano y continuar avanzando hacia una producción de leche más competitiva y sostenible.

 Fuente: Caretas

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