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Leche premium desde los Andes: el modelo regenerativo de Mayaccta

Leche premium desde los Andes: el modelo regenerativo de Mayaccta

La ganadería de altura en el Perú atraviesa un momento decisivo. Aunque en gran parte de los Andes la producción vacuna y ovina continúa siendo una actividad de subsistencia —limitada por la informalidad de la tierra, la escasa articulación estatal y el mínimo acceso a tecnología—, experiencias como la del fundo Mayaccta, en Apurímac, demuestran que la transformación es posible.

A 3.500 m s. n. m., este proyecto impulsa biotecnología reproductiva, cruces genéticos especializados y la consolidación de razas adaptadas al entorno andino, como el denominado “Angus andino” y vacas queseras capaces de producir leche diferenciada para quesos madurados de alto valor.

Un sector que aún opera en modo de subsistencia

Carlos Humberto Truyenque Aldazabal, presidente de la Asociación de Criadores de Angus y Brangus del Perú y gerente general del fundo Mayaccta, señala que la gran mayoría de productores altoandinos mantiene un manejo tradicional sin visión empresarial.

Según explica, entre los 2.500 y 3.500 metros de altitud predominan modelos subvencionados o dependientes de apoyos externos que no llegan a consolidarse por falta de organización y liderazgo privado. Las iniciativas que sí apuestan por mejora genética, control sanitario y manejo técnico representan solo una fracción mínima del total.

La base del ganado andino sigue siendo el criollo mestizo, descendiente del ganado español introducido hace más de 500 años. Aunque se le considera rústico y resistente, su aprovechamiento productivo sigue siendo limitado sin la incorporación de razas especializadas y mejores prácticas.

Biotecnología a 3.500 metros: un cambio de paradigma

El fundo Mayaccta se ha convertido en un caso emblemático al demostrar que la inseminación artificial, transferencia de embriones y cruzamientos dirigidos funcionan eficientemente en la altura.

Gracias a la incorporación de razas como Angus, Shorthorn, Hereford, Normando y Montbéliarde, el proyecto ha logrado un avance significativo: reducir el tiempo de engorde de cinco a dos años y llevar al mercado animales de 500 kilos con mayor terneza y calidad cárnica.

Esto ha permitido avanzar hacia la creación de un “Angus andino”, adaptado al clima altoandino, y hacia el desarrollo de vacas queseras capaces de producir leche idónea para quesos madurados, un producto con creciente demanda internacional.

Una oportunidad desaprovechada: la mejor leche del mundo

Truyenque afirma con convicción que en los Andes “se produce una de las mejores leches del mundo”. Sin embargo, la falta de infraestructura, normativas y articulación institucional impide aprovechar su valor real.

La ausencia de mataderos en origen deteriora la carne durante el traslado, y la producción de quesos especiales, que podría posicionarse en mercados premium, no despega por falta de tecnología y certificación.

Un queso madurado en cuevas naturales a 3.500 m s. n. m., sostiene, tendría un potencial similar al de quesos europeos de renombre como el Cabrales en España o el Roquefort en Francia.

Frenos estructurales que bloquean el despegue

Entre los principales obstáculos para el desarrollo ganadero en los Andes se encuentran:

  • Falta de titulación de tierras, lo que impide el acceso al crédito y desalienta la inversión.

  • Ausencia de un trabajo articulado entre entidades como INIA, Digesa y Agromercado.

  • Escasa formación técnica, especialmente en biotecnología e innovación agropecuaria.

  • Poca inserción de jóvenes en la actividad, debido a la falta de oportunidades y programas de emprendimiento rural.

Sin estas bases, afirma Truyenque, resulta casi imposible construir empresas ganaderas competitivas.

Un futuro posible: ganadería regenerativa y productos premium

Para transformar la ganadería andina en un sector competitivo y sostenible, el especialista plantea tres ejes estratégicos:

  1. Educación y relevo generacional, con escuelas y universidades orientadas a la innovación rural.

  2. Titulación de tierras, indispensable para inversión y crecimiento.

  3. Articulación institucional, con un hub que integre al Estado, academia y productores.

Si estas condiciones se consolidan, Truyenque proyecta que en dos décadas la ganadería altoandina podría convertirse en un modelo regenerativo, capaz de combinar cultura ancestral, biotecnología moderna y productos con valor internacional.

Fuente: Agroperu

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