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Síndrome de caída de acidosis ruminal en toros de lidia

Síndrome de caída de acidosis ruminal en toros de lidia

Autor: MSc. Esp. MVZ Ricardo Lizarzaburu Castagnino

Gerente Técnico – BAUME / Asesor Clínico y Nutricional – INTAP

 

Tauromaquia en el Perú

Perú celebra al año entre 700 a 750 corridas de toros, siendo superado solo por España o en algunos años por México respecto al número de actividades realizadas, en donde las ferias de Jesús, Celendín, Chota, Cutervo, Bambamarca, Puquio, Cora Cora, Caravelí. Ayaviri, Huamachuco, Chalhuanca y Acho son las más populares y reconocidas. Estas ferias demandan un alto número de animales y, tomando en cuenta las condiciones geográficas y ambientales de nuestro país, principalmente la Sierra, las plazas anteriormente mencionadas exigen animales con un físico superlativo y buena presentación, que les permita ser lidiados de manera correcta.

Acidosis ruminal

La acidosis ruminal es una enfermedad metabólica causada por la pobre oferta en calidad y cantidad de fibra y el exceso de almidones dentro de la dieta; estos almidones producen en el rumen, luego de la fermentación microbiana, ácido láctico el cual reduce significativamente el pH del licor ruminal. Al existir poca cantidad de forraje, el toro no ejecuta de forma correcta y sostenida el proceso de rumia, introduciendo una menor cantidad de fosfatos y bicarbonato de sodio (saliva) al licor ruminal, acrecentando aún más la caída del pH. La microbiota benéfica se desarrolla de manera eficiente en un rango de pH entre 5.8 y 6.2, lo cual conlleva a la reducción del aporte de ácidos grasos volátiles, proteína microbiana, reutilización de nitrógeno no proteico y, luego, la inflamación de las paredes del rumen (rumenitis), pasaje sanguíneo de histamina, endotoxinas y ácido láctico que causan daños a nivel sistémico, con consecuencias como por ejemplo laminitis, abscesos hepáticos, falla renal, falla hepática e incluso la muerte.

Puede existir acidosis clínica o sub – clínica, así como per – aguda, aguda o sub – aguda y crónica, clasificación que dependerá de diversos factores como por ejemplo el tipo de alimento, frecuencia de oferta, calidad de forraje, sistema de crianza y tipo de crianza, entre otros.

El Síndrome de caída

Es descrito como la caída, incoordinación motora, falta de fuerza o claudicación intermitente en los toros en el ruedo, que dificulta la lidia y complica el espectáculo y rendimiento, causando el deslucimiento del espectáculo y cuando resulta muy aparatoso y frecuente, genera una pérdida de aptitud irreparable. Si bien este síndrome ya fue descrito por autores en el siglo XVIII y XIX, resulta más evidente a partir de 1910 debido a la exigencia de humillación del toro para facilitar el toreo y lucimiento cuando la falta de fuerza se evidencia de forma más notoria (Jiménez Chamorro, 2000).

A partir de 1930 la presentación de este síndrome se generaliza e incrementa su frecuencia y gravedad (Jordano y Gómez Cárdenas, 1954), afectando a todo tipo de animales independientemente de la edad o sexo (Domecq, 1985), observándose en individuos de distintas ganaderías en todo tipo de condición, categoría de la plaza donde se lidian o peso (Alonso et al., 1995). Arévalo (2008) y Alonso et al., (1995) coinciden indicando que los animales que muestran mayor bravura y esfuerzo físico son los que presentan este síndrome con mayor frecuencia.

Cabe indicar que la fuerza es la expresión del vigor del toro (fortaleza o forma física) y la caída es el hecho que se produce durante la lidia cuando este dobla las extremidades y toca el suelo con alguna parte de su cuerpo (Purroy et al., 2003).

Alonso et al.., (19959 menciona que las manifestaciones de caída se agravan y se incrementan en frecuencia a medida que trascurren los distintos tercios de la lidia, siendo las primeras caídas leves en las fases iniciales de la lidia y las más graves en los tercios de banderillas y muleta.

Existen muchas teorías respecto a las caídas como por ejemplo traumas, transporte, fraudes así como que el origen de las caídas es genético (Mármol del Puerto, 1967), sin embargo, otros autores como García– Belenguer (1991) y Alonso (1995) coinciden que la caída es un problema multifactorial en donde participan la fortaleza del toro, el entorno, el estado físico y nutricional, la forma de embestir, la salud del animal, la conformación músculo – esquelética y la nutrición y alimentación durante todo el proceso de crianza.  Respecto a este último factor (nutrición y alimentación), esta área ha sido señalada como un posible causante de las caídas; y es que es lógico, un animal sobre engrasado, desnutrido, subalimentado o con una dieta que no está acorde a sus exigencias y requerimientos, padecerá problemas durante la faena, tomando en cuenta que el toro de Lidia es un atleta dentro del mundo de la crianza y producción animal.

Factores para tomar en cuenta:

  • Ayuno previo a la lidia: Ballesteros (1981) indicó que el ayuno podría generar alcalosis ruminal, lo que contribuiría a reducir los niveles séricos de calcio y magnesio. Sin embargo, no se encontró la correlación indicada sino todo lo contrario; el pH ruminal no fue alcalino y los niveles de Calcio y Magnesio fueron normales.
  • Deficiencia de minerales: actualmente en países como España no tiene importancia pues se usan correctores vitamínico – minerales. En Perú, podría ser un factor importante para considerar dado el tipo de alimento que los toros de Lidia reciben y que como bien sabemos, en muchas ocasiones no se usan correctores de este tipo debido al desconocimiento en su importancia y efecto sobre la salud y rendimiento de los toros.
  • Peso: Montaner (1991) consideró que los toros que más peso presentaban en las plazas eran los que más se caían. Sin embargo, Alonso (1995) indicó que los que más se caen son los toros que presentan menos peso y musculatura.
  • Acidosis ruminal: Pizarro et al., (2005) consideran a la acidosis ruminal como el problema de mayor importancia debido al alto impacto que tiene esta enfermedad y condición ruminal sobre distintos órganos y sobre el estado general de salud. Esto coincide con los estudios de Arriola (1998), que describe lesiones hepáticas en animales que presentaron acidosis ruminal. Alonso – Moreno (2005) afirma que luego de analizar 2 mil reses, entre el 45 al 70% de los animales sufrieron caídas y que, de estos, en promedio el 80% presentaron lesiones hepáticas relacionadas con acidosis ruminal.

Tipos de caídas

  • Tipo 1: locomoción irregular, contacto momentáneo de la cara dorsal de la pezuña o la zona articular del menudillo con el suelo. “Blandear”.
  • Tipo 2: flexión momentánea durante el apoyo de la articulación carpo – metacarpo o tarso – metatarso. “Perder las manos”.
  • Tipo 3: contacto de al menos 10 segundo del esternón, papada o cabeza, o el corvejón, flanco o nalga.
  • Tipo 4: el animal adopta una posición decúbito lateral total o externo – abdominal por menos de 20 segundos.
  • Tipo 5: caída de tipo 4 que dura más de 20 segundos y menos de 120 segundos.
  • Tipo 6: el decúbito tiene una duración superior a 120 segundos.

Desarrollo de la lidia

Compan (2008) estima que la duración media de la lidia por animal es de 15 minutos y 40 segundos, dividiéndose en 3 tercios o partes: tercio de varas y quites, tercio de banderillas y tercio de muleta.

García – Schneider (2008) determinó que el tiempo total de inmovilidad es de 62% galope 16.5%, trote 5.5% y de marcha de 16%, calculando un gasto energético medio durante la lidia de 7.925 Kcal, con un gasto energético por tercio de 4098 Kcal para el primer tercio, 1105 Kcal para el segundo tercio y 2746 Kcal para el tercer tercio.

La información brindada por Compan (2008) y García – Schneider (2008) nos indican que los toros de lidia realizan un alto gasto energético durante la lidia, demandando una mayor cantidad de glucógeno hepático y muscular para poner mantenerse dentro de la exigencia física tanto a nivel muscular, como a nivel hepático y renal. Si el hígado se encontrara dañado, producto de enfermedades relacionadas, la respuesta orgánica sería deficiente y, por lo tanto, el rendimiento físico de los animales se observaría reducido.

Bartolomé (2011), realizó un estudio de tipificación de caídas en plazas de toros en España (Plazas de Castilla y León) en 693 reses y 107 festejos y realizó la correlación pertinente entre este síndrome con la incidencia de la acidosis ruminal y el impacto a nivel hepático, encontrando que un 58.5% de los toros padecían de algún tipo de acidosis ruminal, la mayoría de tipo crónico, un 27% presentó afección hepática y un 71% presentó paraqueratosis de la mucosa ruminal. Asimismo, el 98.3% de los animales del estudio evidenció algún tipo de caída, siendo lo animales que presentaron paraqueratosis ruminal quienes mayor frecuencia de caídas presentaron, condicionando la respuesta etológica de los animales en el ruedo a la presencia de paraqueratosis y pH ruminales ácido.

Castella y Roca Rey salieron a hombros de la Plaza de Acho

Dietas especializadas para toros de lidia

Si en nuestro país las dietas para toros de engorde no están especializadas y en su gran mayoría, no están formuladas o articuladas bajo un concepto claro de ganancia de peso basada en la salud del toro, rendimiento y eficiencia ruminal y hepática, así como la adaptación de la microbiota ruminal al alimento que el animal de engorde va a recibir; tomando en cuenta lo anteriormente escrito, menos aún estarán especializadas para toros de lidia, animales que como hemos podido ver tienen una exigencia física y fisiológica sumamente alta. Un toro de lidia no puede recibir la misma dieta que un toro destinado a engorde, como pueda ser un Simmental – Fleckvieh, un Brown – Swiss o un Brahman (incluso las dietas entre especies de tipo cárnico deben de variar según la especie, edad, lugar de procedencia, etc).

Exceso y abuso en el uso de almidones (maíz molido, maíz partido, harinilla de maíz, repaso) condicionan de forma negativa la ganancia de peso de los toros en proceso de engorde al crear una disbiosis ruminal, desequilibro de la microbiota perjudicial que no puede mantener de forma equilibrada el pH del rumen, creando un círculo vicioso en donde se termina modificando el perfil microbiológico del Tracto Gastrointestinal.

La pregunta es si estas dietas, populares en sistemas de engorde, son realmente rentables y si pueden ser utilizadas en toros bravos, animales que son atletas dentro del mundo ganadero. Asimismo, el uso excesivo de carbohidratos y almidón incrementarán la deposición de grasa a nivel visceral, reduciendo así el rendimiento físico. El toro bravo debe de estar presentado y hacer gala de su trapío, pero esto debe de ir acompañado de un animal 100% sano y no encebado, sino musculado. San Miguel et al., (2008) indica que la principal causa de pérdidas económicas en la crianza de toros de lidia son los problemas de salud en general.

El ganadero de toros bravos valora la fijeza (atención a la pelea que mantiene), humillación (hocico pegado a la arena durante el trayecto de la embestida), recorrido (que la embestida sea lo más larga posible), velocidad de la embestida, ritmo de la embestida (siempre al mismo ritmo), repetición de las embestidas, nobleza (claridad de la embestida), casta (temperamento y nervio), duración de la pelea (mantenimiento de las cualidades el mayor tiempo posible), lugar (medios de la plaza) y fuerza (fortaleza física, vigor y robustez), aspectos que permiten que el espectáculo sea exitoso.

Si los toros han sido mal criados, no han tenido una correcta etapa de inicio o crecimiento, o si han sido sobre alimentados con granos, sin tomar en cuenta los porcentajes de fibra efectiva, proteína adecuada y aporte correcto de vitaminas y minerales, las características deseadas de los animales no podrán ser reconocidas dentro de la plaza. Como en otras especies o categorías, los animales deben de estar 100% sanos para demostrar todo su potencial genético.

Recordemos que el concentrado ofrecido es solamente el complemento a la oferta de forraje que brindamos, sea en engorde de toros, vacas lecheras o toros de Lidia.

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