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Brangus en el trópico peruano: Mirada completa al potencial de la ganadería de carne especializada

Brangus en el trópico peruano: Mirada completa al potencial de la ganadería de carne especializada

Autor: Lic. Luis Riquelme

              Presidente de la Asociación Peruana de Criadores de Brangus

 

La ganadería de carne en el Perú atraviesa un proceso de transformación que, aunque todavía incipiente, es cada vez más visible. En un país donde predomina un hato heterogéneo, baja tecnificación y productividad, y una elevada informalidad, las iniciativas orientadas a introducir genética especializada, mejorar la eficiencia productiva y corregir problemas normativos, generan una buena sensación de lo que se viene en el futuro para la actividad ganadera. Entre los trabajos que se vienen realizando para mejorar la calidad de carne en el trópico peruano destaca el trabajo con el Brangus, cuyo desempeño viene despertando gran interés tanto entre ganaderos como entre actores vinculados a la cadena cárnica, como engordadores, comisionistas, parrilleros, carniceros, supermercados y clientes finales. No son ajenos a este interés los inversionistas o fondos de inversión que ven con buenos ojos el potencial de la actividad.

Este artículo desarrolla un análisis detallado sobre la adaptación, productividad, manejo, costos, desafíos y proyección de la raza, poniendo especial atención a los resultados obtenidos en los últimos años en diversas zonas tropicales del país.

Brangus: Ejemplo de eficiencia reproductiva y rusticidad

El Brangus viene demostrado una capacidad de adaptación favorable en las condiciones tropicales del Perú, donde la humedad, la garrapata, la mosca y la variabilidad en la oferta forrajera son desafíos constantes. Con inseminación artificial se están logrando tasas de preñez cercanas al 70%, un valor especialmente relevante en regiones donde la eficiencia reproductiva suele verse afectada por el estrés térmico y el manejo limitado. Es importante recalcar que, para lograr estos resultados, se deben de realizar trabajos previos con las vacas, no es inseminar por inseminar de la nada; hay mucho trabajo, planificación e inversión antes de.

Una de las características más valoradas es la edad temprana al primer servicio, que se sitúa alrededor de los 15 meses. Este indicador es considerablemente superior al promedio tradicional, que en muchos países inicia sus programas reproductivos a partir de los 24 meses cuando hablamos de animales cebú. Esta precocidad permite que las hembras ingresen al sistema reproductivo antes que el promedio, se diluyan los costos fijos por una mayor cantidad de ganado y se puedan seleccionar aquellos animales que tienen mejor fertilidad en condiciones no controladas.

Otro aspecto muy resaltado es su facilidad de parto. Gracias al aporte genético de Angus, los terneros nacen con pesos muy bajos, lo que disminuye significativamente las complicaciones de parto y sus costos relacionados y, además, se reducen las pérdidas tanto de las crías como de vacas cuando los pesos al nacimiento son muy elevados. Esto representa una ventaja frente a razas continentales como Blonde D’Aquitaine, Azul Belga o Simental, cuyas crías son de tamaño muy grandes.

Infraestructura y manejo: Pilares indispensables para un buen desempeño

Aunque la genética es fundamental, no puede desplegar su potencial para beneficio del ganadero sin un sistema productivo y de gestión adecuados. La experiencia demuestra que contar con potreros bien diseñados, mangas seguras, balanzas y corrales organizados es esencial para garantizar un ciclo productivo eficiente. Sin estas herramientas, la evaluación, selección y descarte de animales se vuelve un proceso impreciso y costoso, lo que afecta la toma de decisiones y frena el progreso genético del hato y por consiguiente del fundo ganadero.

Los ganaderos que han logrado resultados sobresalientes con Brangus, coinciden en que la disciplina administrativa es tan determinante como la calidad del animal. Registros completos, pesajes periódicos, diagnósticos de gestación a tiempo, programas sanitarios estructurados y una estrategia de ordenamiento de potreros marcan la diferencia entre un sistema que crece y otro que simplemente sobrevive.

Rendimiento, conversión y rentabilidad: El verdadero potencial es el engorde

La rentabilidad de estos sistemas se refleja no tanto en la etapa de cría sino en la fase de engorde, donde las diferencias genéticas se vuelven más evidentes. Animales Angus y Brangus muestran una mejor conversión alimenticia, mayor ganancia diaria de peso y una capacidad superior para transformar alimento en carne comercializable. Esto no es difícil de imaginar, pues son razas ESPECIALIZADAS para producción de carne y es obvio que serán superiores al ganado cruzado.

Mientras que un animal criollo o Brahman comercial puede presentar rendimientos de carcasa entre 52% y 55%, los animales con genética especializada alcanzan valores entre 56% y 60%, y en algunos casos incluso superiores. Esta diferencia es determinante en la rentabilidad. Dos animales, uno cruzado y otro de una raza especializada, que llegan al mismo peso para engorde consumen cantidades similares de alimento, es decir, cuestan lo mismo engordar, pero el animal especializado entrega más kilos de carcasa y tiene un mejor precio. Esto último se debe trabajar con mayor intensidad, pero es evidente que existen nichos de mercado que están dispuestos a pagar por una calidad superior. Por lo menos, esto es ratificado por las conversaciones que hemos venido sosteniendo con diversos interesados en trabajar con lo que como Asociación Peruana de Criadores de Brangus venimos produciendo.

Luis Riquelme Archives - Actualidad Ganadera

En términos de ganancia de peso, el crecimiento acelerado del Brangus permite que los animales alcancen pesos comerciales en menor tiempo y con un adecuado nivel de grasa de cobertura e infiltración, disminuyendo costos de producción y aumentando el flujo de caja del productor. Esto se vuelve aún más relevante en un entorno donde la volatilidad de los insumos puede afectar drásticamente los márgenes de rentabilidad.

 

Brangus: Equilibrio perfecto entre adaptación y calidad de Carne

El Brangus, resultado de la combinación de Brahman y Angus en proporciones 3/8 – 5/8, es reconocido mundialmente como una de las razas más equilibradas para zonas tropicales. Su capacidad de soportar temperaturas elevadas, resistencia a parásitos externos e internos, eficiencia reproductiva y notable calidad de carne lo convierten en una opción atractiva para ganaderos que buscan elevar el estándar de su producción sin sacrificar rusticidad. Obviamente, se debe de contar con protocolos de sanidad y un adecuado manejo. No es ganadero quien compra ganado y lo suelta en pastos a su suerte hasta que necesita venderlos.

En el Perú, la demanda por carne Brangus ha crecido rápidamente, incluso en espacios donde antes no se conocía la raza. En diversas plazas, comerciantes y consumidores empiezan a diferenciarla y a solicitarla, lo que demuestra un cambio en la percepción de valor asociado a carne de mejor calidad.

Brechas productivas y mercado Nacional: Oportunidad para crecer

El Perú presenta una de las brechas más grandes de la región en eficiencia productiva. Mientras en Estados Unidos se logran pesos de carcasa de 400 kg a los 20 meses, el promedio peruano apenas alcanza 148 kg a los 42 meses. La diferencia es abismal, pero también representa una oportunidad.

Un país con alta demanda gastronómica y creciente interés por carnes de calidad necesita de una cadena ganadera más sólida, organizada y enfocada en producir animales superiores. La introducción de genética especializada es un paso fundamental en esa dirección, pero requiere ser acompañada por políticas de apoyo, formalización, acceso a genética, financiamiento a costos competitivos y un entorno que facilite el progreso de la ganadería, no que la desmotive. Acá nosotros hablamos de que “hacemos ganadería a pesar de”, el entorno y diversos actores opinan y formulan leyes desde sus escritorios y su formación, eso le hace mucho daño al ganadero que desea surgir y hacer patria desde la ganadería, pero que encuentra casi todo en contra. Deberían de revisar casos de otros países que han logrado avanzar mucho en poco tiempo y para eso no se necesitan consultorías, es solo buscar información en internet o preguntar.

Normativa, formalización y acceso a genética: Los desafíos pendientes

Uno de los mayores obstáculos que enfrenta la ganadería peruana es su 95% de informalidad, lo que genera barreras para financiarse, invertir o acceder a mercados de mayor valor. Además, el sistema tributario debe corregirse: el ganado en pie no está afecto al IGV, mientras que la carne sí lo está, dificultando la formalidad y afectando la competitividad. Esto es algo que debe de corregirse en el corto plazo si es que en verdad hay interés en que la ganadería se desarrolle, sino el tema de la exportación solo será una ilusión que terminará defraudando, una vez más, al ganadero. De buenas intenciones, no se vive. Se ha presentado el PL N° 12566, que ya se encuentra tanto en la Comisión de Economía como en la Comisión Agraria, además, se están realizando mesas de trabajo para poder socializar y ajustar el contenido de la misma. Esperamos la participación de los demás interesados para poder avanzar en beneficio de la ganadería nacional.

Otro tema crítico es el acceso a genética de élite. La apertura de mercados, la reducción de tiempos de aprobación y la modernización de protocolos sanitarios son acciones necesarias para permitir el ingreso de reproductores y embriones de alto valor. Las asociaciones ganaderas venimos trabajando con SENASA para impulsar y acelerar estas mejoras, pero aún queda mucho camino por recorrer.

Conclusión: Futuro de gran potencial para la producción de carne de calidad

Las experiencias recientes con Brangus en el trópico peruano demuestran que es posible producir carne de alto valor, reducir costos, mejorar rendimientos y aumentar la rentabilidad de los sistemas ganaderos. El interés creciente del mercado, la buena aceptación de los consumidores y el claro diferencial productivo de estas líneas genéticas refuerzan la idea de que el Perú tiene un potencial enorme para convertirse en un productor competitivo, teniendo claro que debemos desarrollar un producto para determinados nichos de mercado, dado que no podemos competir por volumen, esto debemos de tenerlo claro.

El reto consiste en seguir avanzando de la mano de un manejo más técnico, infraestructura funcional, políticas públicas coherentes y una visión empresarial orientada a largo plazo.

La genética está en proceso de ser la adecuada y el productor peruano tiene la capacidad para hacerlo posible. Lo que antes no se creía, hoy se trabaja con mucho esfuerzo y fe.

 

 

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