La disminución en la demanda externa, especialmente desde China y México, pone en alerta al sector ganadero ante el riesgo de sobreoferta, caída de precios y desafíos sanitarios.
La ganadería estadounidense experimenta un escenario de creciente incertidumbre tras la fuerte caída de las exportaciones de carne de res y cerdo en abril de 2025, según reportó la Federación de Exportadores de Carne de Estados Unidos (USMEF). Los envíos de carne de res cayeron un 10% respecto a abril de 2024, mientras que los de carne de cerdo se desplomaron un 15%, principalmente por los aranceles de represalia impuestos por China y una menor demanda desde México.
Este retroceso en el comercio internacional impacta directamente a los ganaderos, quienes enfrentan un posible aumento de la oferta interna y, con ello, una baja en los precios pagados por sus animales. El escenario es especialmente delicado para los productores de cerdo, ya que las exportaciones a China, uno de los principales compradores de vísceras y cortes específicos, cayeron 35%. En paralelo, las ventas a México, Japón y Canadá también disminuyeron.
El impacto sobre el productor ganadero
Para el sector ganadero, los mercados internacionales no solo representan una fuente de ingresos, sino también una válvula de escape para equilibrar la oferta local. Con menos carne saliendo del país, los frigoríficos reducen compras o presionan a la baja los precios del ganado, generando tensión financiera en los establecimientos de producción primaria.
En carne de res, los envíos totales fueron de 100,659 toneladas en abril, con una caída del 70% hacia China, debido a aranceles de hasta 147% y problemas regulatorios en las plantas procesadoras. Aunque se observaron mejoras en países como Corea del Sur, Japón y algunos mercados de Centro y Sudamérica, estos avances aún no compensan completamente la pérdida del mercado chino.
En carne de cerdo, la situación es aún más compleja. Las exportaciones mensuales fueron las más bajas en los últimos 10 meses, con 237,250 toneladas y un valor de 675.3 millones de dólares, un 13% menos que el año anterior. Esto podría traducirse en mayores stocks en frigoríficos y caída de precios al productor, particularmente en regiones del medio oeste donde se concentra la producción porcina.
Perspectivas: aranceles, diversificación y resiliencia ganadera
Como respuesta a la presión internacional y la inestabilidad del mercado, Estados Unidos y China acordaron una reducción temporal de los aranceles a partir del 14 de mayo: del 147% al 32% para carne de res, y del 172% al 57% para carne de cerdo. Aunque este ajuste abre una ventana de oportunidad, el efecto será paulatino y no garantiza una recuperación inmediata.
Desde el punto de vista ganadero, esta coyuntura resalta la importancia de diversificar destinos de exportación y fomentar relaciones comerciales estables. “La USMEF sigue comprometida con el desarrollo de nuevos mercados para cortes que usualmente van a China”, afirmó Dan Halstrom, presidente de la federación.
Además de la diplomacia comercial, los productores deberán enfocarse en eficiencia, sanidad y valor agregado. Los repuntes en mercados como Colombia, Centroamérica y Sudamérica muestran que existen oportunidades, pero requieren productos adaptados a los gustos y regulaciones de cada región.
Implicancias para la cadena ganadera
Más allá del productor, toda la cadena ganadera se ve impactada: plantas de faena con menor actividad, transportistas con menos carga, e incluso industrias de insumos y servicios que dependen del dinamismo exportador.
La incertidumbre actual obliga al sector a buscar mayor integración y previsión. La sostenibilidad económica de muchos ganaderos dependerá de que se mantenga la demanda internacional y que se evite una saturación del mercado interno.
Fuente: Medios internacionales


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