Precio de la leche y concentración del mercado crean crisis en el sector

Fuente: Ojo Público

Roberto Sosa Lazo dedicó 40 años de su vida a mejorar la genética de las vacas de su establo para obtener leche de mayor calidad. Su fundo Géminis, ubicado en el distrito de Santa Rita de Siguas, a dos horas de la ciudad de Arequipa, llegó a tener 28 vacas productoras de leche. Pero todo eso cambió recientemente. La primera semana de octubre, las vacas del establo fueron rematadas y sacrificadas en el camal. 

El ahora exganadero de 68 años tomó esa decisión debido a la actual crisis del mercado lechero. Renunció a su ocupación y vendió los animales que crió por varios años. Su explicación: la inversión que realizaba para obtener leche llegó a ser mayor al precio que pagaban sus compradores. “Producir un litro de leche me cuesta entre S/1,70 y S/1,80, y Gloria, que es el principal comprador, me paga alrededor de S/1,22 por litro”, afirmó el señor Sosa.

 

La crisis tiene una explicación. “Los insumos de alimentación del ganado se han incrementado entre un 30% y 50%, lo cual eleva el costo de producción de leche y perjudica la rentabilidad del ganadero, además que el precio de la leche no varía hace 15 y 20 años, el litro de leche sigue a un sol”, sostuvo hace unos meses el gerente de agricultura de la región, Jaime Huerta Astorga, en una reunión del gobierno regional de Arequipa.

El costo de producción para Roberto Sosa no fue siempre el mismo. Desde octubre del 2020, el precio del concentrado que servía como alimento de sus vacas empezó a incrementarse a causa del alza internacional del precio del trigo y la soya. Entonces, intentó renegociar el precio de venta de su leche con Gloria, el principal comprador en el distrito de Santa Rita de Siguas. La respuesta fue negativa. «Lamentablemente, al ser la única empresa, su respuesta siempre es que se venda a otra persona si no se está de acuerdo con el precio. Recogen sus porongos y no llevan la leche, esa es la única respuesta que se ha tenido siempre. Como por la zona no hay otra persona con quien comercializar, se hace bien difícil», señala Sosa Lazo.

«Se llega a un momento en el que hay que vender otras cosas para mantener a las vacas o vender una vaca para seguir manteniendo al resto, entonces es como un canibalismo. Al final, me quedo sin vacas y sin plata», dice Roberto Sosa, quien ha visto su historia replicada en otros ganaderos que viven en el mismo distrito.

Clímaco Cárdenas, presidente de Conveagro, señala que el incremento de 70% a 100% en el costo de la alimentación del ganado no se ha trasladado al precio de venta, según él porque «las empresas que dominan el mercado deciden los precios al que compran la leche a los productores».

Un reciente estudio de mercado sobre el sector lácteo en el Perú, elaborado por el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) detalla que la compañía Gloria representa el 72% del acopio de la leche fresca, seguido por Laive (9,9%) y Nestlé (8%). «La gran industria presenta una cadena de comercialización con una estructura de mercado concentrada desde el acopio, la transformación industrial de leche fresca y venta», se lee en el reporte.

El Perú tiene tres grandes cuencas lecheras: norte (Cajamarca y La Libertad), centro (Lima, Junín e Ica) y en el sur (Arequipa, Moquegua y Tacna), que aportaron el 66% de la producción de leche fresca durante el 2020.

Santa Rita de Siguas es considerado el segundo distrito de Arequipa con mayor actividad ganadera, después de Majes. Su población de 6.318 personas se dedica principalmente a tres actividades: la agricultura, ganadería y la construcción. 

Luis Zela Zela, alcalde de Santa Rita, comenta que debido a la crisis que afrontan los ganaderos, ahora solo el 30 % de la población se mantiene en este rubro. Otros decidieron alquilar sus tierras para actividades agrícolas como la siembra de alcachofa, cebolla, pimentón, cochinilla, entre otros. De 36 establos ganaderos que se tenía en el año 2000, ahora solo quedan cuatro en todo el distrito. 

La problemática se repite en otras partes  del país. Nivia Gálvez Cabanillas, presidenta de la Asociación de Ganaderos Lecheros del Perú (Agalep), se dedica a la actividad lechera en el distrito de Supe, ubicado en la provincia de Barranca, al norte de Lima. En esta zona, por lo menos seis establos se fueron a la quiebra durante la emergencia sanitaria. Agalep agrupa a asociaciones de ganaderos de cinco regiones, entre estas están las principales cuencas lecheras, ubicadas en Cajamarca, Lima y Arequipa. 

La presidenta de Agalep recibe información de manera regular sobre establos de todo el país, que cierran y venden sus vacas, debido a la crisis en el sector. Aunque señala que no se conoce la magnitud real de la crisis, ya que el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) no cuenta con un registro de productores de leche que inician o dejan la actividad. Agalep estima que los pequeños ganaderos están perdiendo 30 céntimos por cada litro de leche que venden a la industria. 

El Midagri confirmó que no hay información sobre cuántos ganaderos dejaron la actividad debido al incremento de los costos de producción. Sin embargo, el  director general de Desarrollo Ganadero, Carlos Lozada García, asegura que la situación en el sector es crítica. 

«Nosotros calculamos que la gran mayoría de ganaderos tienen costos que están por encima del precio al que venden su leche, en otras palabras, se están descapitalizando. El maíz y la soya representan entre el 30 % y 50 % del costo total de producción de leche y han subido como 70 %. Eso equivale a un 25 % a 30 % de incremento de costo de producción. Los productores ya estaban trabajando con márgenes pequeños de ganancia, entre el 5% y 10 %. Si los costos suben a 30 %, no es muy difícil darse cuenta que la gran mayoría de ganaderos están trabajando a pérdida», señaló el funcionario.

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