Autor:
Mgtr. Luis Gustavo Riquelme Huayanay
Presidente fundador en Asociación Peruana de Criadores de Brangus
Gerente General en Cabaña La Fortaleza
Maestro en Finanzas por ESAN
Llevo relacionado al negocio de engorde de ganado vacuno poco más de doce años. De ellos, serán unos tres años que he involucrado mucho más. El nivel de responsabilidad de desarrollar tu propio negocio, te conlleva a acelerar tu velocidad de aprendizaje y buscar que sea lo más significativo posible para así mejorar la calidad de tus decisiones. A diferencia de la universidad donde jalas un curso y puedes volver a llevarlo, en el mundo real, una mala decisión te puede llevar a la quiebra. Como en todo negocio, es necesario que traces una estrategia que será la luz al final del túnel, la misma que debe guiar tus acciones del día a día. Para llegar a formular una buena estrategia, debes de tener la capacidad de leer el mercado, entender cómo funciona y definir en qué variables relevantes puedes influir para mejorar los resultados.
He tenido lecciones más importantes en los tres últimos años que en los primeros nueve. La más importante de ellas es que entrar a un negocio no debe de implicar, de manera alguna, que se tenga que adoptar usos y costumbres de quienes llevan, acaso gran parte de su vida, relacionados al mismo. Es necesario buscar o generar espacios que permitan romper viejas estructuras, que, si bien son tradicionales y han funcionado relativamente bien a lo largo del tiempo, niegan posibilidades de alternativas mejores. Existen diversos informes de la ONU que evidencian la necesidad de introducir cambios en los sistemas productivos, dado que, la población mundial crece mientras que la disponibilidad de recursos para satisfacer esa mayor demanda, decrece (Perspectivas de la Agricultura y del Desarrollo de las Américas de CEPAL 2014).
Si bien la ganadería no se ha modernizado al ritmo de otras especies como las aves y porcinos, esto no se debe a una falta de profesionalización en la actividad, ya que hay actores con diversos niveles de instrucción profesional que se han mimetizado con la forma de producción tradicional. Todos son capaces de apreciar lo que es buen toro por sobre uno malo, pero pocos estamos dispuestos de asumir el reto de producir ese buen toro o, por lo menos, generar espacios favorables para que otros lo produzcan.
En el negocio prevalece la visión mercantilista y de corto plazo. Las interacciones de negocio entre los actores que forman parte de la cadena raras veces se repiten. Esto sucede así porque cada uno busca maximizar su beneficio, aún a costa de la otra parte. En ese proceso, el perjudicado no tendrá incentivos para volver a realizar ese negocio (salvo encuentre la forma de equiparar la balanza, lo cual podría reñirse con lo ético). Algunas personas que comercializan ganado en pie recurren a lo que se conoce como bombeo, lo cual es vender agua a precio de carne. En este negocio, el principal riesgo se da en la compra. El más grande perjudicado es el pequeño ganadero (Perspectivas de la Agricultura y del Desarrollo de las Américas de CEPAL 2014).
Sobre la producción de carne en regiones naturales relevantes
La información está para analizar y tomar decisiones, a pesar de que no sea 100% precisa u oportuna (si mi búsqueda no ha sido mala, el último Censo Agropecuario es del 2012. ¡Hace doce años!). Se cuenta con información que reporta el MIDAGRI y el INEI a nivel macro. Sin embargo, la información más valiosa es la que se produce en el mismo negocio. De esto último, puedo comentar con amplio conocimiento de causa que muy pocos actores del negocio hacen números. Prevalece el desorden y la falta de capacidad para recopilar, sistematizar y analizar la información para la toma de decisiones. Muchos invierten porque sí y porque esperan que el negocio genere un poco más de lo que su dinero generaría en el banco. Esto último evidencia que hay una concepción de la actividad un poco más como ahorro que como negocio.
A continuación, presento un breve resumen de lo que se conoce a nivel productivo, en campo, de la Sierra y de la Selva del país. Esto por la importancia de ambas para el abastecimiento de carne para Lima, el principal mercado.
SIERRA: El 64.2% de la población de ganado vacuno radica en la Sierra (CENAGRO, 2012) del país y predomina lo que se conoce como ganado Criollo. El ganado en la Sierra es multifuncional: fuerza de tracción, determina la propiedad de un terreno, estatus y ahorro, esto es, se venden cuando existe una necesidad que no se puede postergar. El enfoque es más de subsistencia (CENAGRO 2012). Esto explica, en parte, el por qué animales, en un rango de edad de entre 48 a 60 meses, son los que llegan a los mercados de carne. La carne de toros maduros es dura y magra, es decir, de muy baja calidad.
Felizmente, hay una corriente que busca mejorar la ganadería. Algunas zonas han empezado a utilizar de manera masiva al Fleckvieh e introducir al Charolais, Azul Belga, Blonde D’ Aquitaine y Angus, por mencionar a las más importantes.
Hay un análisis adicional que no puedo dejar de lado, por la importancia que está teniendo la raza o sus cruces en el interior del país. El Fleckvieh tiene buena conformación y tienen una prima en el precio de la carne, pero son animales muy delicados, que implican mayores gastos de medicina, y que requieren periodos de engorde de por lo menos 120 días (50 días de inversión adicional respecto al Cruzado de Selva y 30 días más respecto al ganado Criollo). Habría que poner en blanco y negro si esa prima adicional cubre los mayores costos que se incurren y riesgos que se asumen. El tiempo promedio de engorde del ganado de estas características es de 90 días.
Un falso ídolo de barro: El cogote. Hay una porción prevalente del mercado que valora en demasía a los toros con buen cuello, el cual, en animales sin genética, se consigue cuando los toros son adultos. Este imaginario que tienen muchos actores de la cadena, refuerza el que los plazos de producción sean demasiado extensos. Es necesario precisar que este tipo de animales, en su gran mayoría, tienen niveles bajos de productividad. El tiempo promedio de engorde de ganado Criollo es de 90 días.
SELVA: concentra el 20% de la población de ganado vacuno del país (CENAGRO, 2012). En este caso el ganado tiene funciones más específicas: o se produce carne o se produce leche.
En lo que nos interesa, que es la producción de carne, se evidencia la predominancia del ganado Brahman y sus cruces. En diversas zonas productivas se han inclinado por el cruce del Brahman con el Brown Swiss, dado que se compatibiliza con ello la producción de carne y leche. El cruce con Brown Swiss o Braunvieh le aportan a la cría una mejor conformación en comparación al cruce Brahman x Brahman, lo cual es valorado por el mercado de Lima. Pozuzo es una de las zonas donde más trabajan ese cruce por la cercanía a Oxapampa.
Si bien se podría hablar de una crianza un poco más especializada respecto a la Sierra, el tiempo de recría de este tipo de ganado, en su mayoría, supera los tres años en campo, por lo menos, ya que “el pasto no cuesta”. Hay hasta competencias sobre qué productor saca menos toros por camión, lo cual implica sacar a mercado animales de cinco a más. Sea lo primero o lo segundo, otra vez, carne de toro maduro.
Al igual que en la Sierra, en la Selva hay iniciativas por mejorar la producción de carne. Se han introducido el Senepol, el Blonde D’ Aquitaine, Charolais, Angus, entre las principales. El pie de cría en todos los casos es el Brahman y sus cruces, que le aportan la rusticidad y adaptación al medio ambiente. A la fecha, no hay una fiebre como sucede por el Fleckvieh en la Sierra. La gran mayoría de productores optan por el Brahman puro y luego sus cruces con Brown Swiss. El tiempo promedio de engorde del ganado de estas características es de 70 días.
Un falso ídolo de barro: El tamaño: En diversas conversaciones con productores ganaderos he notado que ellos eligen al Brahman puro, por sobre cruces con Bos Taurus, y la razón es que el Brahman es más grande. Cuando les he preguntado si venden por peso o por tamaño, varios de ellos pensaron que les estaba tomando el pelo y no era el caso, como le expliqué a cada uno de los ganaderos con los que he conversado. Ante mi interrogante, todos respondieron “por peso”, lo cual es obvio. Los cruces Brahman (Bos Indicus) x Bos Taurus permiten aprovechar el vigor híbrido o heterosis, esto es, que la cría de ese cruce va tomar lo mejor de sus padres. A una misma edad, una cría Bos Taurus x Bos Indicus pesará más que una cría Bos Indicus x Bos Indicus. La cereza del pastel, es que usar Bos Taurus ayudará a reducir el tamaño de la jiba del Brahman conforme se vaya orientando la producción a Bos Taurus. Un animal con media jiba o menos, es más valioso en mercado de Lima. Ahora, es preciso mencionar que la Selva no es clima para un animal Bos Taurus puro, razón por la cual, solo se debería de avanzar en el cruce hasta el punto donde no se presenten problemas de adaptación.
Ideas importantes:
La única observación que haría es, mejorado el tema genético por el uso de razas Bos Taurus para inseminar a vacas adaptadas a las zonas productivas, tanto en Sierra como en Selva, que analicen la rentabilidad del negocio (análisis que incluye la variable tiempo). Por ejemplo, un toro con cruce Blonde D’ Aquitaine o Azul Belga podría ser engordado tranquilamente un año y seguiría produciendo carne de forma rentable para finalmente engrasar y ser enviado a camal, pero es ese plazo el que un productor no vería su dinero. Además, que, a mayor plazo de producción, se asume mayores niveles de riesgo por una valorización creciente del ganado producto de la inversión en alimento. Hay cruces que pueden llegar más rápido a mercado, con lo cual el ciclo del efectivo sería más corto. Experiencias en países vecinos, que nos llevan décadas de ventaja, es información que también tenemos que tener en cuenta. Acá, entre los productores, pareciera que hay un afán de descubrir la pólvora cuando en otros países ya están en otro nivel de desarrollo que tranquilamente se podría analizar para tomar decisiones.
El ganado proveniente de Selva es más productivo que el de Sierra. Los primeros logran incrementos de 1.6 a 2.2 kg de peso vivo por día y los segundos se sitúan entre 1.00 a 1.30 kg de peso vivo. Es obvio que hay excepciones, pero son eso, excepciones. Por esta razón no tiene el más mínimo sentido pagar por ganado de Sierra lo que se paga por ganado de Selva. Cuando alguien compra, no compra lo que ve, sino lo que podría verse en unos meses luego del engorde: deberían de pagar por el potencial de producir carne y eso no sucede, el mercado es muy irracional. La ganancia de peso compensatoria, que se da más en ganado de Sierra que de Selva, dejó de ser un factor relevante, dado que, en las condiciones actuales de costos de insumos elevados y precios de mercado de la carne muy inestables, el riesgo del negocio de producir carne es mayor. Debe de primar el potencial de producir carne y en eso, el ganado Criollo, lleva las de perder. Pagar precios altos por animales criollos, con un mercado tan dinámico, es invertir con una probabilidad muy alta de experimentar pérdidas. Esto pasó hace algunos meses. La carne tuvo un hipo y el ganado Criollo lo cotizaron hasta 9 soles el kg de peso vivo para que meses después la carne se comercialice en 16 soles en promedio. Todos los que pagaron precios elevados por ganado Criollo, perdieron dinero. En las mismas condiciones, el ganado Cruzado aún dejó ganancias.
Para los que piensan en plazos productivos extensos, comentarles que existe algo que se llama El Valor del Dinero en el Tiempo (VDT). La maduración del ganado en pasto tiene sentido hasta el punto donde se presentan valores de crecimientos significativos y el riesgo es aceptable. Todos saben que cuando el toro es maduro, empieza a recorrer mayores distancias, es más territorial y pelea más con sus compañeros afectando las instalaciones, lo cual implica mayores gastos de energía y de mantenimiento; poniendo, además, en riesgo a los demás toros y al personal que se encarga de su cuidado. La curva de crecimiento del toro maduro no justifica tenerlo en pasto por costo de oportunidad (Es espacio que se podría utilizar para ampliar el plantel de madres o ser pasto para toretes en desarrollo).
Finalmente, y más importante. El ganado maduro, por lo indicado previamente, es el resultado predominante de la producción tanto de Sierra como de Selva. Esta es una de las principales razones que explican el consumo per cápita de carne de res en el país porque ¿A quién le gusta comer carne dura? En este caso prima lo que piensan los que ofertan y no los que demandan. Hasta que no conversen un mismo idioma, se mantendrá el retraso en la actividad porque el nivel de la actividad seguirá siendo similar. He visto cómo toros maduros “con buen cuello” cotizan en el mercado mucho más que lo que puede cotizar un Brangus tierno y con buen periodo de engorde, pero con poco cogote, ¡Un absurdo!
Hasta acá, se ha presentado de manera bastante resumida la situación de las zonas productivas de ganado para carne que, a mi criterio, justifican el pésimo nivel de consumo per cápita que se tiene. En adelante, se comparará un modelo basado en la competencia (lo que funciona actualmente) contra uno basado en la cooperación, siendo este último, el que se implementó desde hace unos 3.5 años en Lurín.
Sobre la cadena productiva:
A lo largo de la cadena productiva se puede apreciar la existencia, necesaria en muchos casos, de los siguientes actores:
- Ganadero: productor en Sierra o Selva
- Acopiador: actor necesario por la atomización de la producción. Va juntando ganado de diversos productores para armar carga y se diluyan los costos del transporte.
- Engordador: Cliente que recibe el ganado flaco, preferentemente del acopiador, para engordarlo en sus instalaciones.
- Comisionistas: son los que tienen conexión con los carniceros y busca ganado entre los diversos engordadores.
- Mercado final: supermercados o mercados de abasto.

En el gráfico N° 1 se puede observar la secuencia del ganado desde Sierra o Selva hasta el mercado final. Se presenta el esquema tradicional que viene funcionando desde hace mucho tiempo.
- Existe una constante pugna entre los diversos actores. Esto se expresa en el precio al cual se comercializa. Prevalece la competencia.
- El poder de negociación es más grande conforme estás más cerca al mercado. Lo mismo pasa con la rentabilidad.
- Quien corre mayor nivel de riesgo, por el plazo de producción, es el productor ganadero. Conforme se acerca al mercado, el tiempo de tenencia se reduce considerablemente. Existe un principio financiero “binomio riesgo-rentabilidad” que parece que en este mercado no aplica.
- Es difícil salir de ese esquema de trabajo pues, por más que parezca una frase que carezca de sentido, el ganado del país es homogéneo en su heterogeneidad. En palabras simples, la mayor cantidad del ganado del país es de mala calidad y en ese aspecto hay consistencia.
- El ganado pasa por diversas manos. Todos deben de ganar algo para justificar el trabajo que realizan. Nadie va trabajar para perder. En el camino hacia el mercado de Lima, el ganado no conserva su peso. Por esa razón el precio del ganado en pie, conforme se acerca a Lima, debe de subir por el costo del transporte, por la pérdida de peso, por la inversión realizada en la compra de ganado en Sierra o Selva y por los riesgos que se asumen en el transporte.
- Esto es un juego de suma cero. Lo que gana alguno de los actores es lo que pierde el otro con el que hace el negocio.
- Cuando se compra un lote de ganado en Lima, existe un 60% a 70% de probabilidad de que una parte del grupo sea de calidad regular para abajo. Un 20% para que parte del grupo sea de calidad regular para arriba. Si hay suerte, y Dios es grande, tendrás un 10% del lote que es bueno. No es que quienes hacen el trabajo de acopiar el ganado sean malos, sino que esos porcentajes lo único que hacen es reflejar la realidad de la ganadería nacional.
- Que los ganaderos busquen su mayor rentabilidad por la permanencia del ganado en pasto, trae como consecuencia que el producto que salga a mercado no sea uno pensado en la demanda, sino en la oferta.
- Cuando el engordador o acopiador compran ganado en Sierra o Selva, buscan ajustar lo más posible los precios de compra. Si encuentran un productor ganadero que mejora su ganado con el uso de cruces europeos, los que compran intentan no reconocer el trabajo adicional con un precio diferenciado. Esto es, pagan lo mismo por bueno que por malo, así ellos maximizan su ganancia. Al mismo tiempo que eso ocurre, el ganadero pierde interés en seguir mejorando porque no tiene sentido ese trabajo adicional.
- El mercado no puede influir, de manera alguna, en lo que los productores ganaderos producen.
- Los engordadores reciben lo que pueden, como pueden y pagando lo menos que pueden. Cada compra de ganado flaco para engorde es una ruleta rusa. He visto que muchos, luego de comprar, se persignan y dice “ojalá vaya bien”. Un negocio no debería, de ninguna manera, ser una timba.
- El engordador compra mal ganado, en su mayoría de oportunidades. Cuando el mercado se pone difícil, ese tipo de ganado se desvaloriza en demasía. Cuando venden esta calidad de ganado, se debe de hacer a crédito para poder estimular su venta. Muchos de esas ventas no tienen buen puerto.

De manera paralela al esquema tradicional, se ha implementado de manera exitosa uno en el cual se busca reducir la cantidad de los participantes a lo largo de la cadena productiva, lo cual se presenta en el gráfico N° 2. En este caso, es el productor ganadero quien sale directo hasta mercado, soportado por el servicio de un hotel ganadero (En nuestro piloto fue Gestión Ganadera del Perú quien dio hostelería a los productores ganaderos y a la fecha sigue realizando ese trabajo). El hotel ganadero le brinda, al productor ganadero, servicios de sanidad, alimentación, seguridad y comercialización, de ser el caso. Antes de hacer el negocio, se le explica al productor ganadero cómo funciona el sistema y se le hace una única advertencia: “tu utilidad económica guarda relación directa con la calidad de ganado que envías”. Con esta indicación el ganadero empieza a seleccionar, en campo, el ganado que vale la pena engordar y lo que no vale la pena engordar, se vende.
Este trabajo de integración al mercado de Lima se inició con un ganadero de Pozuzo. Contra un buen resultado de un primer lote, se viajó y empezó a promocionar el esquema entre otros ganaderos. Luego de dos meses de la visita, recibí la llamada de uno de los ganaderos más importantes de la zona y me dijo “Ya me visitaste tú, ahora toca que yo vaya al establo”. El ganadero visitó las instalaciones del establo y luego del respectivo recorrido donde se le explicó a detalle el trabajo que se hace me dijo “para empezar, te enviaré 100 toros”. Así empezó la historia, y si bien ha habido vaivenes en el camino, de nuestra parte se trabaja para lograr la mejor productividad posible.

Se trabajó inicialmente con el mulato, Brahman x Brown Swiss, porque era lo que los productores ganaderos tenían, y fue bien. En el camino se fue explorando a mayor detalle y pues convenimos que el Brangus era la mejor alternativa para hacer una migración a una carne que se diferencia de lo que abunda en el mercado. La calidad de la carne Brangus está muy por encima de la calidad de los cruces tradicionales y esta información abunda en los países que tienen mucho más recorrido ganadero que el nuestro. No quisimos descubrir la pólvora, solo nos compramos la idea en base a lo que se aprecia y conoce al respecto de la raza. En el caso de Palcazu, el proceso fue un poco más sencillo porque había algunos productores que ya hacían Brangus desde hace algunos años.
Un paréntesis al respecto. En este negocio de engorde, eran los engordadores quienes tenían el protagonismo y no había mucha oportunidad de que sean los productores ganaderos quienes hagan engorde. Cuando tomé el manejo del establo todos mis clientes eran engordadores. Han pasado algo más de tres años y ahora el 80% de clientes son ganaderos.
En las siguientes líneas, se presentan los beneficios del esquema cooperativo y lo importante es que, a diferencia de las intervenciones del Estado, no se requirió dinero para poder lograr lo que se ha avanzado a la fecha.
- La pugna se reduce a solo dos actores: el productor ganadero y el comisionista. La torta a repartir creció para beneficio del productor.
- El poder de negociación es más grande conforme estás más cerca al mercado. Lo mismo pasa con la rentabilidad. Sin embargo, una mejor calidad de ganado mejora los argumentos de negociación de los productores ganaderos frente a los comisionistas.
- El negocio se hace más rentable para el productor ganadero. Existe una tendencia en la que el productor ganadero tendrá mayores ganancias en este nuevo modelo de negocios. Empieza a funcionar el binomio riesgo – rentabilidad.
- Cuando se empezaron a plantear las condiciones para este nuevo negocio, se les indicó a los productores ganaderos “tu ganancia está en función de la calidad de ganado que envías a engorde”. La consecuencia en el mediano plazo fue una mejora en la calidad del ganado: tiernos y con cruce europeo, preferentemente.
- Se reduce la pérdida de peso y maltrato del animal. Ahora la ruta es de campo a engorde. Sin escalas, se minimizan las pérdidas de peso en el camino.
- Se pasa a un esquema cooperativo. Esto es así porque se busca generar una mejor repartición de una mayor utilidad.
- Se volteó el porcentaje a 10% malo, 20% de ganado de regular para abajo y 70% de ganado de regular para arriba. Con esto la comercialización se hizo más fácil.
- El ganadero entiende la importancia de una rotación más rápida en campo. Entiende el costo de oportunidad de sus pastos y busca sacar animales que el mercado valora más y en menos tiempos. Se alinea, por un sentido económico, la oferta con la demanda.
- El mercado de carnes de Lima es más difícil de manipular. Se cuenta con algo más de información oportuna para poder negociar el precio de venta de la carne.
- El mercado, vía precio, logra que el productor se alinee a lo que valoran (terneza, suavidad, grasa de infiltración y cobertura).
- El ganadero, al producir ganado de buena calidad, que es lo distinto en el mercado donde el mal ganado abunda, mejora su poder de negociación de cara al comprador.
- Asimismo, al ser su producto mucho mejor que al de antes, desaparece o se reduce el plazo de crédito.
Este esquema productivo colaborativo tiene muchos beneficios y ayuda a cumplir muchos de los objetivos que las autoridades se han planteado en diversos planes que quedaron en eso, planes. A veces las personas, a veces los procesos, a veces la prioridad del Gobierno de turno, a veces la inexistencia de un rumbo, pero siempre se encuentran excusas y no se avizoran soluciones diferentes.
Se ha invertido mucho en planes, consultorías, capacitación de funcionarios y demás; como productor creo que sería válido preguntarme ¿Qué de esas inversiones en capital humano han regresado como algún tipo de mejora en la actividad ganadera? Se sigue haciendo más de lo mismo y, es obvio, no sé por qué esperarían resultados distintos.
La innovación se dio en el plano de gestión. Con esto se busca evidenciar que, para poder lograr el desarrollo del sector, no necesariamente deben de realizarse planes con grandes presupuestos y nombres muy pomposos, sino debe de analizarse bien el proceso productivo y, evidentemente, el mercado. El problema ganadero se debe de resolver considerando lo que el mercado demanda, no en base a lo que la oferta crea que debe de producir. La realidad nacional de la ganadería demuestra, con creces, que estamos equivocados en el rumbo. Un consumo per cápita de 6k/año es una variable lo suficientemente preocupante, pero pareciera que nos hemos acostumbrados a ese pésimo indicador.

Se requiere una revisión concienzuda de los actores de la cadena. Las instituciones como universidades, institutos, dependencias del gobierno nacional, regional o local, tienen planes que son calcos de años previos. Estas iniciativas son diversas y en teoría buscan lo mismo, el desarrollo de la ganadería nacional, pero el mercado es distinto al que motivo los planes que todos los años se intentan implementar. Un ganadero sin acceso a oportunidades es el mejor indicador que algo está fallando o que si acaso funcionó.
Sobre Cabaña La Fortaleza y Boss Taurus:
Al inicio del artículo hablé de quienes nos compramos el problema de producir un buen toro o de quienes, por lo menos, generamos espacios para que otros los produzcan. En mi caso decidí ser yo quien lo produce y también ser quien genera espacios para que otros productores ganaderos lo hagan.
En lo que respecta a mi caso, la producción la hacemos en Cabaña La Fortaleza (Iscozacín – Oxapampa), empresa ganadera especializada en producción de ganado Brangus. Una vez que hemos definido el cruce, lo siguiente que se debe de hacer es establecer un proceso de producción estándar, de tal suerte que la carne mantenga un nivel de calidad determinado a lo largo del tiempo. Este punto es muy importante porque a lo que se aspira es producir es carne tierna, que tenga buena grasa de cobertura e infiltración. El primer punto se puede lograr al faenar animales tiernos por el uso de la tecnología del engorde.
Esto tiene una implicancia muy importante, ya que, se pueden llegar a pesos comerciales de 500 kg a 600 kg de peso vivo con un animal de máximo 18 meses de edad, mientras que, en el esquema de producción tradicional, esos pesos se logran en animales que tienen entre 2.5 a 3.5 años, en el caso de la selva, y el plazo es mayor cuando hablamos de ganado criollo. Entonces, el esquema que busca satisfacer la demanda del mercado es uno que permite reducir de manera importante los impactos ambientales que se le atribuyen a la actividad ganadera (emisión de metano, huella hídrica, deforestación, etc.). Se produce pensando en el mercado, por fin. Esto debería de ayudar a incrementar el consumo per cápita de carne de res.
La carne que se produce se ha determinado que será comercializada bajo la marca Boss Taurus. Se comparten fotos de la carne empacada al vacío y hecha en parrilla. Hace unos días se hizo un evento de degustación donde se obtuvieron buenos resultados. Un dato final, producto de todo este trabajo de integración y alineamiento de objetivos es que se forjó la creación de la Asociación Peruana de Criadores de Brangus, del cual tengo el gusto y honor de ser el presidente fundador.
Picaña entera

[1] “MUCHOS PEQUEÑOS PRODUCTORES, cuyo medio de sustento depende de la ganadería, NO PARTICIPAN DE LOS MERCADOS COMERCIALES … por consiguiente, la rápida adopción de nuevas tecnologías de producción ganadera, el desarrollo de sistemas de producción más eficientes, el crecimiento de la demanda de mercado y cambios relacionados que están transformando no están siendo aprovechados por ellos …”
[2] “ LA INDUSTRIA GANADERA EN MUCHOS PAÍSES DE ALyC ESTÁ TENIENDO POCOS EFECTOS EN LA VIDA DE MUCHOS PEQUEÑOS PRODUCTORES DE LA REGIÓN”
[3] En el Perú existen 2.4 MILLONES DE UNIDADES PECUARIAS de en promedio 4 personas por cada una. Respecto a las unidades pecuarias se sabe que el 63% ES DE SUBSISTENCIA.


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